Historia 01 · aproximadamente 1997—1998
Un enlace de 2,4 GHz
que no servía para todo
Dos señales de vídeo funcionaban. Una comunicación de control, en cambio, acababa bloqueándose. La solución terminó llegando por una línea de luz.
No puedo precisar si fue en 1997 o en 1998. En todo caso, tuvo que ser poco después de incorporarme a la empresa en la que trabajaba entonces. Me enviaron a Madrid para participar en la instalación, ajuste y pruebas de unos equipos radioeléctricos que se habían instalado recientemente.
El cliente tenía dos edificios comerciales separados por una calle. En cada uno había un centro de control de seguridad y quería poder centralizar durante la noche el control del segundo edificio desde el primero.
No era posible unirlos mediante cableado y, en aquel momento, tampoco resultaba sencillo contratar una comunicación de datos que resolviese el problema con la rapidez y el coste necesarios. La solución que se planteó consistía en transportar dos señales de vídeo y una comunicación de datos entre ambos edificios.
Los equipos se habían comprado directamente en Estados Unidos. Se comercializaban como surveillance devices y trabajaban en la banda de 2,4 GHz utilizando, según recuerdo, alguna modalidad de espectro ensanchado. El mismo fabricante suministraba los equipos destinados al vídeo y los destinados al enlace de datos.
Para el vídeo se instalaron dos radioenlaces. La señal llegaba a los equipos mediante cable coaxial y se transmitía con una velocidad aproximada de 2 Mbps. Hoy parece una capacidad muy pequeña, pero en aquel caso era suficiente para obtener una calidad de imagen que el cliente consideraba válida.
El enlace de datos era parecido desde el punto de vista radioeléctrico, aunque los equipos de control utilizaban interfaces RS-232. Para salvar la distancia entre los equipos fue necesario utilizar conversores de interfaz serie. No recuerdo con seguridad si la conversión intermedia era RS-422 o RS-485.
La instalación de los enlaces de vídeo no dio problemas importantes. El problema apareció con la comunicación de datos.
Los técnicos del cliente intentaron activar desde el primer edificio la matriz de seguridad del segundo. Al principio parecía que todo funcionaba correctamente. El sistema comenzaba a responder, pero después de unos segundos empezaban a llegar alertas y la matriz terminaba bloqueándose.
Después de hacer varias comprobaciones, se vio que el enlace radioeléctrico estaba introduciendo una latencia que la comunicación de control no toleraba. No era un problema de velocidad ni de que los datos no pudieran atravesar el enlace. El problema era el tiempo que tardaban las respuestas en volver y la forma en que la matriz gestionaba esos tiempos.
Para el vídeo, aquella latencia no resultaba relevante. Para el sistema de control, sí.
Tuvimos que buscar otra solución para ese enlace. Encontramos unos equipos que también disponían de interfaces RS-232, pero que transmitían mediante un enlace óptico bidireccional en infrarrojos, lo que entonces se conocía como FSO, Free Space Optics.
La alineación se hacía utilizando una mirilla incorporada en los propios equipos. Además, en la parte posterior disponían de un display que indicaba el nivel de señal óptica recibido. Había que orientar los equipos con bastante cuidado y comprobar que el nivel fuese suficiente en ambos sentidos.
Con el enlace FSO la comunicación funcionó correctamente. Los enlaces radioeléctricos de vídeo se mantuvieron y únicamente se sustituyó el enlace de datos. Según recuerdo, la solución estuvo funcionando durante varios años.
Mucho tiempo después, al pensar en aquellos equipos de 2,4 GHz, los relacioné con los primeros pasos de 802.11. No podría afirmarlo sin conocer la marca y el modelo, pero la tecnología, la velocidad y el momento encajan con aquella etapa inicial. En aquel momento, por supuesto, yo no lo veía como el comienzo de nada. Era simplemente una solución que había que instalar y conseguir que funcionase.
Lo que sí recuerdo con claridad es que las tres comunicaciones tenían que cruzar la misma calle, pero no necesitaban lo mismo. El vídeo necesitaba un caudal suficiente. La matriz de control necesitaba, además, que las respuestas llegasen dentro de unos tiempos determinados.
Y eso hizo que una solución que funcionaba para dos señales de vídeo no funcionase para una comunicación de datos aparentemente mucho más sencilla.